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9.06.2010
Banco Chantander
Me llegan de estos correos al menos una vez al mes.
Lo chistoso es que nunca he sido cliente de ese banco, y mucho menos ahora que sus ejecutivos olvidan como escribir "haber", me piden que me "digne" digitar mi clave o lo que sea, y no conocen el uso oficial de los puntos suspensivos.
Que gran banco ;P
7.19.2010
FAIL!!!!
Desde el día 1º de julio que uso mi bicicleta regularmente. La razón primordial no es la salud ni el ejercicio... ¡es la tacañería máxima de mi persona!
Resulta que después de muchos intentos fallidos y miles Ridiculums Viate enviados a casi todo (todo menos call center) por fin tengo trabajo :)
Aunque las situaciones ideales no se dan nunca jamás en mi vida, tiendo a esperarlas de todas formas. Siempre es un tremendo error porque las decepciones son muy desagradables y como decía una amiga: en mi mente todo es perfecto.
En fin, el tema es que tengo trabajo, pero sólo en 3 meses más me dirán si me quedo y si me suben el sueldo y si al fin soy un ser humano con previsión social y salud y todas esas cosas legales que solo tuve en la vida siendo carga familiar.
¿Se entiende ahora, mas o menos, que prefiera los mini infartos que me causa el ir en bicicleta al trabajo a pagar un pasaje de locomoción colectiva?
La verdad es que la parte que es perfecta, no solo en mi mente, es que me queda muy cerca de la casa, asique aunque yo creo que es una tortura eterna eso de pedalear 10 minutos hasta el trabajo, en verdad no lo es tanto.
La culminacióm de la tortura es la parte donde tengo que tomar la bici y levantarla para colgarla en el "colgador" de bicicletas del estacionamiento... y es aquí donde la historia si se transforma en Fail:
Hoy lunes, siempre he odiado los lunes, por una cosa milagrosa de la vida salimos todos de la oficina no más alla de las 7.10 pm, cosa que me tenía increiblemente feliz.
Me despedí de todos en el primer piso y bajé por la escala al estacionamiento (super atlética) para encontrarme con esta extraña escena:
Y pienso: "Que loco que habiendo colgadores para bicicletas un ser humano decida apoyar la suya en la pared y sin cadena".
Me acerco inocentemente sacando la llave... de pronto me llama la atención este pequeño detalle:
Me quedé parada un rato, como si con estar ahí mirando la escenita pudiera resolver mi problema.
Subí corriendo la escala (atlética nuevamente) y me planté como con risa frente a los guardias de la conserjería.
Les digo: "¿Anda algún repartidor o algo así? porque alguien dejó su bici amarrada a la mía y no la puedo sacar:"
"¡¡Ahhhh!!! No, es un caballero que viene a la oficina X, lo ví subir hace poquito".- El señor guardia muy amable toma el citófono o como se llame el aparto y llama a la oficina X - "¿El caballero que anda en bicicleta se va a demorar mucho? porque la dejó amarrada a otra y hay una persona que se quiere ir".
"Mmmm, sabe que el caballero fue a Chilexpress y vuelve, va a tener que esperarlo un poquito"- El señor guardia/conserje me mira con cara de lástima, luego camina a la puerta y se planta como a esperar que el "caballero" vuelva.
Espero un ratito, luego otro ratito. Me siento, miro hacia afuera... el señor guadia/conserje me cuenta que una vez a él le pasó lo mismo y tuvo que esperar 1 hora que la persona desatinada volviera para poder sacar su bicicleta. No parece la mejor historia en éste momento.
No me aguanto la necesidad de contar lo que me pasa y llamo por celular.
Pasan otros 3 minutos, pienso en alterarme y ponerme idiota y hacer alaracos histéricos al responsable cuando llegue. Luego me imagino al "caballero" pinchando mis ruedas y vengandose maliciosamente de mi neurasténica reacción... mejor no agrandar la lesera, que sepa que no se hace y seguir con la vida.
El guardia me avisa que el "caballero" está bajando al estacionamientoy nuevamente corro escaleras abajo (¡¡que atlética!!).
Finalmente cara a cara con el que me tenía cautiva sin saberlo, me doy cuenta que es un señor del bien cuyo único pecado de pereza me ha dejado cautiva en el edifico de oficinas donde trabajo.
"¿Usted es el que me tenía atrapada aquí?"- le digo medio en serio, medio en broma.
El señor se pone rosado (mucho frío para ponerse rojo) y se deshace en disculpas y explicaciones idiotas, como que se le olvida que el edifico es de oficinas y que había pensado que si el dueño de la bici vivía ahí no necesitaría sacarla en los micro-segundos que él usaría en ir y volver... etc.
Finaliza con un :"Nunca más".
Yo pienso "never more", y el señor, rosado todavía, me descuelga la bicicleta todo amable y disculposo.
Le doy las gracias por el gesto amable y me largo.
Resumen mental mientras pedaleaba por el frío de regreso a mi casa:
"En todo caso, es muy Fail amarrar tu bici a la de otra persona... ¿¿o no??"
Osea, ¿y si yo vivamente me llevo las dos?
No sé, pero bueno, de todos modos llegué a mi casa a la misma hora de siempre: más tarde de lo que me gustaría.
Resulta que después de muchos intentos fallidos y miles Ridiculums Viate enviados a casi todo (todo menos call center) por fin tengo trabajo :)
Aunque las situaciones ideales no se dan nunca jamás en mi vida, tiendo a esperarlas de todas formas. Siempre es un tremendo error porque las decepciones son muy desagradables y como decía una amiga: en mi mente todo es perfecto.
En fin, el tema es que tengo trabajo, pero sólo en 3 meses más me dirán si me quedo y si me suben el sueldo y si al fin soy un ser humano con previsión social y salud y todas esas cosas legales que solo tuve en la vida siendo carga familiar.
¿Se entiende ahora, mas o menos, que prefiera los mini infartos que me causa el ir en bicicleta al trabajo a pagar un pasaje de locomoción colectiva?
La verdad es que la parte que es perfecta, no solo en mi mente, es que me queda muy cerca de la casa, asique aunque yo creo que es una tortura eterna eso de pedalear 10 minutos hasta el trabajo, en verdad no lo es tanto.
La culminacióm de la tortura es la parte donde tengo que tomar la bici y levantarla para colgarla en el "colgador" de bicicletas del estacionamiento... y es aquí donde la historia si se transforma en Fail:
Hoy lunes, siempre he odiado los lunes, por una cosa milagrosa de la vida salimos todos de la oficina no más alla de las 7.10 pm, cosa que me tenía increiblemente feliz.
Me despedí de todos en el primer piso y bajé por la escala al estacionamiento (super atlética) para encontrarme con esta extraña escena:
(Perdonen la calidad de la foto, que es la cámara de mi no-moderno celular)
Y pienso: "Que loco que habiendo colgadores para bicicletas un ser humano decida apoyar la suya en la pared y sin cadena".
Me acerco inocentemente sacando la llave... de pronto me llama la atención este pequeño detalle:
(Para los que no lo noten aún, la bicicleta solitaria estaba amarrada a la parrila de la mia)
Me quedé parada un rato, como si con estar ahí mirando la escenita pudiera resolver mi problema.
Subí corriendo la escala (atlética nuevamente) y me planté como con risa frente a los guardias de la conserjería.
Les digo: "¿Anda algún repartidor o algo así? porque alguien dejó su bici amarrada a la mía y no la puedo sacar:"
"¡¡Ahhhh!!! No, es un caballero que viene a la oficina X, lo ví subir hace poquito".- El señor guardia muy amable toma el citófono o como se llame el aparto y llama a la oficina X - "¿El caballero que anda en bicicleta se va a demorar mucho? porque la dejó amarrada a otra y hay una persona que se quiere ir".
"Mmmm, sabe que el caballero fue a Chilexpress y vuelve, va a tener que esperarlo un poquito"- El señor guardia/conserje me mira con cara de lástima, luego camina a la puerta y se planta como a esperar que el "caballero" vuelva.
Espero un ratito, luego otro ratito. Me siento, miro hacia afuera... el señor guadia/conserje me cuenta que una vez a él le pasó lo mismo y tuvo que esperar 1 hora que la persona desatinada volviera para poder sacar su bicicleta. No parece la mejor historia en éste momento.
No me aguanto la necesidad de contar lo que me pasa y llamo por celular.
Pasan otros 3 minutos, pienso en alterarme y ponerme idiota y hacer alaracos histéricos al responsable cuando llegue. Luego me imagino al "caballero" pinchando mis ruedas y vengandose maliciosamente de mi neurasténica reacción... mejor no agrandar la lesera, que sepa que no se hace y seguir con la vida.
El guardia me avisa que el "caballero" está bajando al estacionamientoy nuevamente corro escaleras abajo (¡¡que atlética!!).
Finalmente cara a cara con el que me tenía cautiva sin saberlo, me doy cuenta que es un señor del bien cuyo único pecado de pereza me ha dejado cautiva en el edifico de oficinas donde trabajo.
"¿Usted es el que me tenía atrapada aquí?"- le digo medio en serio, medio en broma.
El señor se pone rosado (mucho frío para ponerse rojo) y se deshace en disculpas y explicaciones idiotas, como que se le olvida que el edifico es de oficinas y que había pensado que si el dueño de la bici vivía ahí no necesitaría sacarla en los micro-segundos que él usaría en ir y volver... etc.
Finaliza con un :"Nunca más".
Yo pienso "never more", y el señor, rosado todavía, me descuelga la bicicleta todo amable y disculposo.
Le doy las gracias por el gesto amable y me largo.
Resumen mental mientras pedaleaba por el frío de regreso a mi casa:
"En todo caso, es muy Fail amarrar tu bici a la de otra persona... ¿¿o no??"
Osea, ¿y si yo vivamente me llevo las dos?
No sé, pero bueno, de todos modos llegué a mi casa a la misma hora de siempre: más tarde de lo que me gustaría.
6.18.2010
Osito Abandonado
Como parte de un nuevo sistema de vida que estoy implementando, intento salir de casa aunque sea a caminar 2 cuadras ida y vuelta. Algo como para tomar aire y sentir que no me paso la vida frente a este PC.
Hoy salí en misión especial en busca del chocolatoso tesoro que es el Cola-cao.
A las 2 cuadras el cielo nocturno decidió llover sobre mi, aunque muy suavemente (nota mental: ponerle el gorrito a la parka) y en ese mismo momento vi cómo una de esas no-recojas-eso-del-suelo-mamás apuraba un niñito para llegar a la casa.
A los dos pasos vi lo que había en el suelo y era este adorable y pequeño osito.
Me dio tanta pena verlo ahí solito y mojado, que lo tomé del bracito me acompañó a comprar (de verdad que lo tomé del bracito).
Desgraciadamente no encontré el tesoro chocolatoso y volví a la casa con un sustituto que no me dejó muy feliz, pero al menos el viaje sirvió para adoptar este osito y rescatarlo de la lluvia y soledad de la calle.
La buena noticia es que tengo varios mini animalitos que le harán compañía una vez que esté limpiecito.
Solo espero que supere el trauma del abandono y sea feliz aquí conmigo.
PS: si van a salir en busca de Cola-cao, no se conformen con menos, mejor volver con la smanos vacías que con el para-nada-satisfaciente-sustituto.
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